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jueves, 7 de mayo de 2026

El corazón espiritual.

 Hay dos caminos. Uno es el de la mente; otro el del corazón. El camino del corazón es un atajo. Si vamos por el camino de la mente dudaremos a menudo. Dudaremos de nuestra propia aspiración, dudaremos de nuestras propias experiencias, de nuestro propio sentimiento de Dios. 

En este momento amamos a Dios, y al momento siguiente tal vez no le amamos porque no ha colmado nuestros deseos. En el camino de la mente, estamos siempre contradiciendo nuestros propios pensamientos. 

Ahora decimos que el sendero es muy bueno y que estamos progresando; al momento siguiente, cuando nuestros deseos no se cumplen y las dudas entran en nosotros, nuestro progreso se detiene.

El otro camino es el del corazón. Una vez que amamos a Dios, nos arrojamos en el mar de la Paz, la Luz y el Deleite. Como una gota que cae en el poderoso océano, sentimos que nos hemos convertido en el océano mismo. 

Si empleamos la mente, esta dudará en seguida: "Seré destruido en este océano inmenso". Pero el corazón dirá: "No. Voy a lanzarme. Si salto, no estaré perdido, sino que me volveré Infinito". 

El corazón es un niño, y un niño tiene siempre fe en sus padres. Si tenemos un Maestro, tendremos fe en él, y también tendremos fe en Dios, ya que Dios siempre estará haciendo lo mejor para nosotros.

Esto es lo que sentimos cuando seguimos el camino del corazón.

El camino del corazón es el más corto.

Hay muchas razones por las que hablo de situarnos en el corazón y no en la mente. El corazón sabe como identificarse con lo más elevado, con lo más lejano, con lo más profundo. En el caso de la mente no ocurre así. 

La mente intenta identificarse con un objeto, con una persona, con algo limitado. Pero esta identificación no es pura o completa. Cuando la mente intenta identificarse mira el objeto con un ojo de vacilación, cuando no de auténtica sospecha. 

Pero cuando el corazón quiere identificarse con algo o con alguien, utiliza el sentimiento de amor y unicidad. Cuando el corazón quiere ver algo, lo ve sin reservas. Cuando la mente quiere ver algo, intenta demorar y separar. 

El corazón simplifica; la mente complica. La mente, de manera inconsciente, obtiene placer en cosas complicadas y confusas, pero el corazón obtiene alegría de las cosas sencillas.

La mente humana, física, terrenal, está ahora mismo a nuestra disposición. Pero la mente superior, la sobremente, la mente intuitiva o la supermente, no están a nuestra disposición en este momento. 

En nuestra vida cotidiana utilizamos la mente física terrenal, que está siempre contradiciéndose. Por desgracia, apenas usamos el corazón, que es todo amor, toda simpatía y atención, toda pureza y armonía, toda unicidad.

¿Por qué hablo de prestar más atención al corazón y menos a la mente? Porque el corazón expande. El alma representa nuestra iluminación, y es dentro del corazón donde reside el alma. En la vida espiritual nuestro tesoro es el alma. 

Sólo con la ayuda del alma podemos progresar del modo más rápido en la vida interior, y sólo meditando en nuestro corazón podemos conectar con el alma. Todos los caminos conducen a la Meta, pero hay uno en particular que nos llevará allí más rápido que los otros.

No estoy hablando del corazón humano, el corazón físico, que sólo es un órgano más, ni del corazón emocional, que en realidad es el ser vital. Estoy hablando del corazón puro, el corazón espiritual. 

Algunos maestros espirituales dicen que el corazón espiritual está en el centro del pecho; otros dicen que está situado un poco a la derecha; algunos dicen que a la izquierda. Incluso hay un profesor espiritual que dice que el corazón está un poco más arriba de las cejas, en el lugar que llamamos tercer ojo. 

¿Cómo puede decir eso un Maestro? Pues porque el tercer ojo iluminado es luz, y el corazón iluminado es también todo luz. Pero de acuerdo a mi propia realización, el corazón espiritual se encuentra en el centro del pecho, en el centro de nuestra existencia.

El corazón es como el comandante en jefe, mientras que el alma es el rey. Cuando el alma viene a la existencia, su primer interés es iluminar el corazón. Cuando el alma se separa del cuerpo, automáticamente el comandante en jefe pierde todo su poder. 

El corazón quiere estar con su rey. No quiere unirse a otro rey o a otro ejército. En el mundo externo, nuestros amigos pueden defraudarnos; pero en el caso del alma y el corazón, su intimidad es más que estrecha. 

Nuestra parte física, a veces no escucha al alma. Nuestro ser vital y nuestra mente pueden ignorarla también. Pero el corazón es siempre fiel al alma. El corazón también sabe como identificarse con otros corazones. 

Una madre no tiene que demostrar el amor a su hijo diciendo 'te quiero, te quiero', porque la identificación de la madre con el hijo, hace que este se sienta amado.



HABLANDO DESDE EL CORAZÓN.

Hablar con el corazón resulta muy poco común en nuestra vida diaria, debido a las barreras mentales y a la baja vibración en la que muchos de nosotros nos encontramos. 

Ya que, a lo largo de nuestra vida, nos hemos encargado de crear a nuestro alrededor una capa formada por miedos, desconfianza, o baja autoestima, lo que ocasiona que no nos sea posible poder comunicarnos desde el corazón.

Pero, hacerlo es muy sencillo, solo es cuestión de quitarnos esa capa, y dejar que nuestro corazón sea el que hable por sí solo y no la mente. 

Ya que, poniendo a la mente como líder de nuestro lenguaje, las palabras que queremos que sean escuchadas llegan distorsionadas, ya que no van de la mano del corazón, el cual se encarga de ponerle sentimientos, emociones, amor.

Por ese motivo la tierra en muchos momentos se encuentra en caos, por el trafico de palabras que van vacías de sentimientos, por tal motivo llegan a surgir muchos mal entendidos, y falta de comprensión entre las personas. 

En mi opinión, es por eso que hay muchos conflictos entre tantas personas, por la falta de conexión que hay en nuestro corazón.

Lo que debemos hacer es tener siempre esa conexión de mente-corazón, para que así ya no existan esos conflictos entre nosotros, estar expresando siempre lo que se siente, siempre y cuando lo que vayamos a expresaremane de nuestro corazón.

Mucho se ha hablado sobre la nueva tierra, que ya está aquí, por eso es importante comenzar a hablar el lenguaje de la NATURALEZA, porque ahí las palabras no existen, solo se comunica con sentimientos, conectándonos con el corazón de cada uno, y así no existirán malos entendidos ni agresiones, porque en el lenguaje de la NATURALEZA nada de eso existe, solo amor y comprensión. 

Eso nos llevara a la sabiduría universal.

Abramos libremente nuestros corazones a esos seres que tanto nos aman, sin miedo a herir o ser heridos, Yo sé que es muy difícil confiar, sentirse listos para abrir su corazón debido a las circunstancias en las que nuestro planeta se encuentra, pero nuestro corazón es sabio y sabe percibir a quien está dispuesto a abrirse y a quien todavía no. 

Confiemos, dejemos que el corazón nos guíe, para que así nos dé el paso directo hacia la Nueva Tierra, al Universo, a Dios, al TAO, la NATURALEZA, como tú quieras llamarla.

Publicado por ORNAI

martes, 23 de junio de 2009

Sumate, vota con el corazón


Súmate vota con el corazón – iniciativa .com

Llega una poderosa onda de conciencia que hermana corazones para vibrar en la unidad.

¿Creía que ya lo había visto todo? Sus ojos no lo podrán creer. Un bello y puro movimiento, centrado en el corazón, desatará una ola de conciencia que ya nada podrá detener. En las próximas elecciones verá a cientos de miles de personas que votarán vestidas de blanco, corno símbolo de la pureza que animará la llama interna del hombre nuevo que es llamado a liderar sin traicionar su voz interior. Súmese. Potencie el amor de esta brillante onda luminosa, que revelará una nueva forma de gobernar en la unidad.

Esta es una convocatoria abierta, sin intenciones partidarias ni religiosas, que brota de una necesidad genuina de impulsar cambios que edifiquen una sociedad más equilibrada y armónica, en donde el hombre despierte y vuelque sus dones y talentos al servicio de una realidad que lo haga merecedor de su título de "humano". Es tiempo de paz, es tiempo de amor, es tiempo de unidad en la diversidad. Su voto de confianza avivará el entramado cristalino que sincronizará la energía que liberará lo mejor de cada uno.

¿Suena utópico lo que está leyendo? Creer es crear. Todo acto consciente tiene el don de alinear mente cuerpo y espíritu, abriendo los ojos del alma para ver con claridad aquello que necesitamos para seguir evolucionando. Si el acto de votar se transforma en un acto sagrado, donde cada uno elige desde el corazón -irradiando luz, amor y conciencia a sus representantes-, sea cual sea el resultado de las elecciones habrá triunfado el nacimiento de una nueva humanidad, que comprenderá la importancia de vibrar concientemente.

Participar es simple. Requiere que antes de emitir su voto invoque a aquello que para usted represente el bien supremo, de modo que pueda contar con la lucidez necesaria para elegir a quienes serán capaces de gobernar sin claudicar ante las presiones del entorno, siendo fíeles a sus corazones. Ese movimiento interno da a su voto una potente vibración que llegará al espíritu de quienes haya elegido para que lo representen, ayudándolos a tomar conciencia de la responsabilidad que les fue concedida en el sufragio. Estas simples acciones no se ven, pero tiene un enérgico efecto que se siente.
Los que no sepan a quien votar, al momento de optar, internamente podrán manifestar su voluntad de que quien gane reciba ia bendición de abrir su corazón para liderar con intenciones puras. Si cada uno vola de esta manera, las elecciones tendrán un matiz sagrado. Gane quien gane, triunfará el Ser Humano, pues con estas acciones guiadas por el corazón, se habrá alcanzado un mayor nivel de conciencia que permitirá trascender las viejas rivalidades políticas, aunando los esfuerzos en beneficio del bienestar general.

Las intenciones puras no necesitan colores ni banderas, sólo fluyen en el amor, sin embargo hay almas que esperan una señal que les devuelva la confianza en un mundo más sano. Vestirse de blanco será un poderoso símbolo que externamente manifieste lo que internamente se siente. Escuche su espíritu. El movimiento blanco ya late en su interior. Viaja, de corazón a corazón, vibrando en la unidad. Súmese. Despierte. Su voto es una vela encendida. Impulse esta brillante onda de conciencia que hermana e ilumina.